Sensualidad y emociones

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Sensualidad y emociones

Quizá la sensualidad no es más que nuestra energía materializada, no con todas las personas se desarrolla de la misma manera a pesar de que tú si eres la misma persona. Un pensamiento tonto de viernes. Algo que ronda mi cabeza desde que me he despertado ( y hoy ha sido muy pronto).

La sensualidad, la sexualidad es algo que va con nosotros y no podemos evitar. Es algo innato, aunque sí es cierto que lo podemos trabajar para desarrollarlo más. Realmente no quiero hablar de ésto, en otro momento, otro día.

Lo que no puedo dejar de pensar es en las relaciones que establecemos con nuestro entorno, con nuestros amigos, con nuestros amantes. Hablo de amantes porque a lo largo de los años he tenido varias relaciones peculiares. Personas con las que un día te cruzas y pasa algo. Se establece un vínculo, un nexo especial y diferente al resto. Está bien. Esa persona con la que nunca faltan las palabras, el buen sexo, experimentar cosas, alguna que otra locura que no harías con nadie más, solo con ella porque precisamente por “eso” que no sabes cómo explicar es una persona especial, sois amantes y amigos.

Y me llevé un pájaro. Laura Duran

Son esas personas que en cierta manera forman parte de tu vida, porque aunque no están siempre, nunca se marchan. Siempre os vais encontrando. Hablo en plural porque me ha pasado con más de una. En diferentes etapas, pero por suerte o por desgracia, siguen estando ahí. Os conocéis tan bien, hay tanta química que es imposible no encontrarte y tomar un café, llamarte después de dos años. No hablo solo de sexo, hablo de ese feeling que es el leit motive por el que tras veinte años u ocho siguen estando ahí. Os seguís viendo y… ¡chas! Sigue pasando, la conexión no se ha perdido. Claro está que algunas pueden ser mas bien tóxicas.

¿Qué sucede cuando no ves a esa persona desde hace un año o más y parece que fue ayer? Sencillamente, es maravilloso. Poder aprovechar eso, vivirlo, saborearlo. Va más allá de la sensualidad y del sexo, esa atracción intangible que hace que muchas veces nos volvamos locos. ¿Eso es la sal de la vida? ¿Es falta de valentía para no afrontar las situaciones? ¿La pasión puede hacernos perder la cabeza?

Somos poliédricos, con cada persona actuamos de una forma diferente, aunque la esencia, es la misma. No engañamos a nadie ni nos somos infieles a nosotros mismos. Contigo puedo ser de esa manera que me encanta y me provocas unas sensaciones a las que no quiero renunciar. Por eso pasan los días, los años y a pesar de los cambios que sufrimos, esa mágica energía sigue estando ahí, sigue apareciendo.

¿Algún día cambiará? Quizá es una cuestión de estancamiento emocional y sensitivo con esa persona. Si a pesar del tiempo sigue sucediendo lo mismo, ¿vamos hacia adelante? ¿debemos actuar para cambiar algo? Como dijo García Márquez, el corazón tiene más habitaciones que una casa de putas. Y por eso, adoro el día que capturamos ese pájaro. 

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