Relaciones comprometidas

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Relaciones comprometidas

Tarde- noche de domingo. En casa. Sin planes ociosos, porque se acumulan las entregas. Desmaquillada. Despeinada. Silencio. Ideas que vienen y van. Diálogo interior. Me apetece una copa de vino. No tengo ninguna abierta y dos a la espera. Blanco y tinto. No sé qué hacer. Si abro alguna de las dos terminaré bebiéndola toda y no espero visita.

Gano tiempo revisando una de mis antiguas libretas, sé que tengo unas notas que necesito. Paso las páginas y voy recordando aquellas semanas, qué fue sucediendo. Llego a la página que buscaba. Miro el reloj y han pasado cuarenta y cinco minutos. Aún no he abierto la botella.

Otra de las notas halladas hace referencia al compromiso, varios garabatos a su alrededor y flechas. Seguro que en aquél momento lo tenía clarísimo, a pesar de que también aparece un interrogante. Por eso no me queda tan claro.

vino vivelsexo

Tengo cosas que hacer, porque me he comprometido a hacerlas en un margen de tiempo. Algunas pesan más que otras. En ese compromiso, está mi palabra, mi saber hacer y mi esencia. Ya se sabe qué es lo que se espera de mí. A veces, dudo de poder conseguir siempre el mismo nivel de calidad o de satisfacer la demanda. En este caso ese compromiso está recompensado con una cifra económica. En función a mi grado de implicación y compromiso, seguramente, esa cifra puede variar.

¿Qué pasa cuando es algo personal? Cuando ese compromiso atañe sentimientos, personas y relaciones. Compromisos familiares, esa comida del domingo que disturba tu momento de paz, como el que estoy teniendo ahora. Egoísta, puede pensar más de uno. No lo sé, quizá, probablemente. Un día por ti y otro por mi, ¿no?

¿Qué es mejor que acuda a regañadientes o esperes el momento oportuno para plantear el encuentro? ¿Hay momentos idóneos para programar las citas? Estoy escuchando a lo lejos la vocecilla de una amiga regañándome. Es cierto, hay cosas que no pueden preverse pero otras sí. Y mi tiempo libre decido con quién lo comparto.

Porque al fin y al cabo, un compromiso, es compartir. Aunque a veces no se siente como un intercambio o una sinergia. Trabajo a cambio de unos billetes. Practico sexo por lo que me aporta. Amo porque una gran sonrisa inunda mi interior. Y si el sexo lo practico con quien amo, permito que me ponga en algún compromiso.

Compromiso es cumplir con lo prometido. Por eso, nos prometemos a una persona porque la promesa es mutua. ¿Qué sucede cuándo ese deseo y esa promesa se convierten en quehaceres a cumplir en la agenda? (Seguramente diarias) Entramos en las exigencias, las obligaciones… ¿Dónde está esa sinergia, el espíritu de equipo, de compañerismo que hizo que perdiera la ropa y la agenda un millón de veces?

ropa suelo

El grado de compromiso, la calidad de los sentimientos y las experiencias compartidas son las que hacen que pasen los días y siga comprometida aunque no se haya formulado una promesa. En el fondo, adoro el potaje de garbanzos dominguero de mamá (y lo que conlleva) aunque me irrite su llamada a las 10 para convocarme sin previo aviso.

Ha pasado una hora más y no he abierto ninguna de las dos botellas. Hace meses que las tengo, además, sé con quién quiero compartirlas. Las tengo comprometidas. Por lo que podía haberlas descorchado… 

9 Comments

  1. erebo1984 dice:

    Amor y compromiso… Que tema, muchas veces se confunde compromiso con obligación y el compromiso es por voluntad propia y la obligación impuesta ¿O no?

    • vivelsexo dice:

      Creo que es fácil pasar esa línea… Aunque si no perdemos de vista que lo que hizo que nos comprometiéramos es compartir con la otra persona, puede seguir igual. Del mismo modos que tenemos que tener claro que nada es para siempre y solemos aferrarnos a ese “compromiso”, aunque si no soy la persona que un día decidió comprometerse, ¿para qué quieres mantener ese compromiso?

  2. sumiso pe dice:

    Creo que jay situaciones en las que hay que sacar esa botella especial para brindar.
    Saludos.

  3. Gotzon dice:

    El día que tu albedrío no te cause dudas… abrirás sola esa botella sin ningún remordimiento, al contrario, con plena libertad…
    las amistades (o amores) reales respetan mucho el espacio ajeno, a pesar de que en ocasiones deban renunciar a algún plan, compromiso… (y viceversa, claro)

    Yo por eso prefiero improvisar… uhmmm ¿Tinto o blanco Angie? Yo en estos casos prefiero tinto.. XD

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