¿Qué tienen en común las motos el sexo y la fotografía?

Noche de reinas en el colmado
5 enero, 2018

¿Qué tienen en común las motos el sexo y la fotografía?

Siempre me ha gustado sentir algo entre las piernas. Ahora me doy cuenta que nunca he sido demasiado convencional. Si mi psicoanalista leyera esto estaría sonriendo en este preciso instante. ¿Alguna vez te ha pasado que quieres algo pero no sabes que lo quieres hasta que lo tienes y no sabes explicar cómo llegaste hasta ahí?

Eso me pasó un día. Un día descubrí que me gustaba llevar algo grande entre las piernas. Primero fue con las bicicletas, luego con los chicos, más tarde con las motos y la fotografía es la que cierra el círculo. La fotografía siempre me ha gustado un poco más de lo normal, por estas páginas podrás encontrar muchas imágenes de autores que me mueven algo, ¡disfrútalas tanto como yo!

Pero, ¿qué tienen en común las motos el sexo y la fotografía?

Más allá de García-Alix puedo defender todo esto:

La velocidad, de las relaciones, la que consigues yendo sobre una moto, la que le marcas al obturador.

Despeinarse, después de un polvo, tras quitarme el casco, cuando pasaba las tardes en el laboratorio con la luz roja.

El control, jugar a la conquista a dejarme hacer o no, poder controlar esa curva, crear la escena perfecta que has imaginado.

La primera vez, que supe que lo que me parecía normalito era más bien grande, que subí a una Harley, que revelé una imagen.

El olor, sexo inconfundible, a aquel taller, al fijador.

Dejarse llevar, cuando crucé el paseo marítimo aquella noche buena y las seriaciones impares obtuvieron sentido, cuando fui a aquella concentración de Calafell, cuando empecé a desnudar a todos los que llegaban a casa.

Atreverse, a probar lo que nunca antes había probado, a decidir sacarme el carné, a volver a fotografiar.

Una imagen, aquella mirada, esa 883 en Barcelona, la primeras primera de la Minolta.

Sentir algo entre las piernas, un hombre, una Harley Davidson, hacer fotos me pone (así que es como si llevase algo en la entrepierna).

¿Y qué tiene que ver todo esto? Solo son los porqués a cómo ha llegado el día en el que voy a poder presumir de tener una Harley, de verdad, más allá de las cientos de fotos que les hice para el proyecto final de carrera. Justificar que nunca quise llevar una bicicleta con lazos y cesta y le pedí a mi padre una bici de cross. Argumentar en cuanto a  relaciones solo he mantenido o jugado con aquellas que estaban rebasando el límite de poder. Que la cámara siempre ha sido la excusa para ponerme otro sombrero y experimentar.

Que es posible que no entiendas muchas de las cosas que estoy explicando, siéntete libre y rellena los huecos. Que lo bonito es poder contarlo, aquello que un día nunca pensaste y simplemente sucedió.

 

 

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