Primeras Veces

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He estado comiendo con una amiga, entre bocado y bocado, me comentaba cómo se siente en su relación actual. Está sorprendida a la par que feliz porque está haciendo algo que nunca había hecho. Sus relaciones sexuales son como nunca habían sido, su libido está como nunca había estado . ¿Y todo por qué? Porque se está dejando llevar y porque tiene un compañero que ha sabido jugar y ambos juegan, casi, en la misma liga.

Es la primera vez que juega de esta manera, nunca antes lo había imaginado. Cuando le conté “mi primera vez” me decía que si estaba segura, que si no me daba vergüenza. Mi respuesta fue negativa, confiaba en la persona con la que compartía esa experiencia e íbamos dando los pasos a la vez. Igual que ella, ahora. No se si es la potencia del deseo sumado a una imagen o encontrarte con una imagen justo cuando deseas a esa persona.

Hablando, hablando he recordado otra primera vez. No la gran primera vez que, indudablemente, está sobrevalorada. Me resultan más interesantes las otras primeras veces que nos vamos encontrando o aquellas que nos asaltan sin previo aviso. Lo bueno es que si en esa primera ocasión el resultado es placentero y supera las expectativas, por mínimas que sean, vuelves a repetirlas. Por lo que después, muchas veces, pierden algo de encanto y magia. Quizá sea una traición de tu mente. Cuando te expones a algo que no conoces los sentidos están más alerta. El morbo es el otro factor. Gran aliado de lo desconocido.

Podríamos elaborar una inmensa lista de primeras veces. Con el paso del tiempo no las tienes todas presentes y esa ha sido mi sorpresa de hoy, durante el almuerzo, ella me ha dado la pista: “estuve a punto de llamarle”. En ese instante, una sonrisa más que pícara se ha dibujado en mi cara. Se ha abierto un cajoncito en mi memoria. De cuando conocí a un sosito demasiado listo. Sin darme cuenta, jugábamos bien fuerte. Después de romperme algún esquema, un cóctel, un arrebato de pasión bajo una farola y demasiados mensajes erótico-sensuales, pasó. Se había creado tensión entre nosotros, de aquella no resuelta y por la que saltan las chispas, cercano al cortocircuito. Era tarde y seguíamos mensajeándonos, estaba todo muy caliente y eso que era Diciembre. De repente, sonó el teléfono. Su nombre en la pantalla. Me puse tan nerviosa que no sabía qué hacer. Descolgué y tras el primer momento de vergüenza la conversación continuó. No daba crédito. Me estaba provocando. Me gustaba que lo hiciera y le respondí con la misma moneda. Fue increíble, nunca había tenido sexo por teléfono con nadie. No he vuelto a repetirlo, no se ha dado la ocasión ni la persona apropiada.

Ese cosquilleo que te entra en las primeras veces, es el mismo que cuando como algo picante, siempre digo que no me mata pero cuando empiezo a comerlo no puedo dejarlo porque quiero más y quiero que sea más picante. ¿Cuánto picante puedo comer antes de que me salten las lágrimas? Sé que es un ejemplo extremo. Pero cuando he hecho algunas de esas primeras cosas que quizá se salen de lo habitual la sensación de la duda y el placer que produce el “miedo” a la novedad y el desafío del mismo, es brutal. Al final, todo consiste en dejarse llevar y confiar en la otra persona. Saber que todo está y estará bien. Para mí es la fórmula de poder disfrutar de todos esos momentos, de todas esas primeras veces que en muchas ocasiones se convierten en una serie de escenas similares repetidas, no por ello menos interesantes, aburridas o menos deseadas.

Porque esa llamada con mi sosito fue el aliciente extra a una noche de pasión y desenfreno unos días después. Porque siempre hubo tensión, intentamos resolverla pero nunca pudimos… Porque me chifla poder jugar con mi pareja, imaginarme cosas y desear el momento en que podamos vernos y llevarlas a cabo, o no. Porque todos esos ingredientes, son como el picante, hacen que quiera más. Hacen que me sienta bien, hacen que supere y que me supere a mí misma en muchas cosas y no es en solitario porque las comparto. Porque entiendo perfectamente cómo vive su sensualidad y su sexo mi amiga en estos momentos. Porque podemos vivir muchas primeras veces aunque aparentemente sean la misma. Porque todo es cuestión de deseo, comunicación y confianza, Vivelsexo. 

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