Cuando las mujeres nos alienamos

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Cuando las mujeres nos alienamos

 

Llega un momento en nuestra vida, muchas veces repetitivo, que las mujeres nos alienamos. Dejamos de ser como normalmente somos para convertirnos en otra. Aunque quizá es a la inversa y durante X tiempo estamos fingiendo una vida, una forma de ser y llega el día en que podemos dar rienda suelta a nuestra sumisión. Ese día es cuando conocemos a alguien, alguien que resulta que es importante.

¿Cómo de importante? En mi vida tengo personas (hombres) muy importantes y con mucho peso, amigos esenciales, por ejemplo. Pero cuando nos justificamos antes los nuestros diciendo eso de – Es que está siendo muy importante para mí.- Lo que queremos decir es que me da igual lo que suceda en el mundo que lo obvio por completo.

Ahí es cuando nos hemos alienado, difícil la vuelta atrás. Somos capaces de anular una comida una hora antes porque ha sonado el teléfono o, literalmente, dejarnos colgadas en cualquier lugar. La excusa deja de serlo porque por lo que parece está siempre más que justificada, – es que me ha llamado… y ya sabes lo importante que es para mí.- Son actuaciones entre mujeres y siempre basadas en la extrema confianza, con cariño. Imagina si sentimos que la cita que ya tenemos estipulada es un cierto compromiso, rápidamente se resuelve con un,- lo siento, me ha surgido un imprevisto y no puedo ir.-

¿Qué le sucede a nuestro cerebro? ¿En qué momento pasamos de ser autónomas disfrutando de nuestro tiempo y nuestra agenda a dejarlo casi todo por la cita con un hombre? Un hombre que nunca dejará ninguno de sus planes por hacer otra cosa contigo y mucho menos a sus amigos.

¿Esto pasa a todas las edades o se acentúa durante el periodo de reproducción? ¿Es herencia del patriarcado?

En particular, esta actitud me molesta bastante. Evidentemente, desde fuera se ve todo muy claro y es demasiado sencillo opinar y posicionarse sobre algo que no te roza demasiado, únicamente por los plantones. ¿No es mejor planificar toda tu agenda y hacer únicamente variaciones en caso de “fuego”? Quizá es que las mujeres somos muy fogosas.

¿Es falta de autoestima o de seguridad en la relación? Quizá si no salimos corriendo tras cada deseo del otro por hacer algo contigo, lo perderemos, por siempre jamás. Está claro que todos necesitamos sentirnos queridos y querer a esa otra persona/s, poder intercambiar una serie elementos, tangibles e intangibles , pero ¿A cualquier precio? ¿Al de convertirnos en otra persona? ¿Por qué interpretamos la mayoría de las veces que si nuestro chico no abandona lo que ya tenía previsto ante una magnífica idea que se te acaba de ocurrir, no le importas? O lo que es peor, a los ojos de él nuestra vida ha pasado de ser ajetreada a no tener nunca planes y estar siempre disponible y dispuesta. Otra versión es aquella en la que no hacemos nada porque imagínate que llama y estoy en la otra punta de la ciudad y no puedo acudir. Esperar a que suceda… esperando a que llame, esperando a que se de cuenta… Siempre esperando una vez que nos hemos alienado. ¿Y tú, has vivido alguna experiencia de una mujer alienada?

1 Comment

  1. Gotzon dice:

    Debo ser de los pocos gilipollas que actuan también como alienados por lo visto. Menos mal que quienes actuamos así tenemos pocas amistades pero muy sólidas… (y la familia ya sabes, lo da todo) XD

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