Edward Weston: Erotismo y belleza pura

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El de Weston fue uno de los primeros libros de fotografía que me compré. Siempre me han gustado sus imágenes de cuerpos desnudos. Imágenes muy puras, muy reales, delicadas y sencillas. Me he acercado a la estantería buscando sin buscar y ahí lo he visto. Seguramente, hacía años que no lo hojeaba.

 

Edward Weston es uno de esos fotógrafos de principios de s. XX que consiguió cambiar la fotografía. La desprendió del arcaísmo que la caracterizaba y contribuyó a un vocabulario más moderno tanto en estética como en temática.

Nacido en 1886 en Chicago, tuvo su primera cámara a los 16 años. Ya demostró habilidad y originalidad con ella. En 1911 montó su estudio fotográfico en Los Ángeles, California. Empezó trabajando los retratos, pero los suyos, a diferencia de otros, eran retratos densos e idealizados.

Weston es consciente de que uno de los aspectos únicos de la fotografía radica en la posibilidad de plasmar un instante determinado (aún no hablamos del instante decisivo de Cartier- Bresson) Una sonrisa, un juego de luz sobre un cuerpo, son momentos únicos e irrepetibles. Esa unicidad es la que va buscando constantemente Weston. También habla y trabaja sobre la fuerza de la luz natural y lo que puede transmitir. Un estado emocional, visualmente expresivo.

Al poco de estar en Los Ángeles entró en los círculos bohemios de la ciudad y conoció a diversos artistas que le animaron a seguir trabajando su creatividad. Le enseñaron otros placeres de la vida como fumar, beber y las aventuras amorosas. Sobretodo le confirmaron su deseo de ser un artista de la fotografía y no un pequeño empresario con un estudio.

Conoció a Stieglitz en Nueva York en 1922. Ese viaje supuso para él el inicio de nuevos temas “modernos” Vemos fábricas, tendidos telefónicos… Grandes verticales, cables sinuosos, tubos metálicos . Elementos muertos e industriales cargados de una belleza simple. Al empezar esta serie el propio Weston escribió en su diario: “ el artista ha de responder a la arquitectura de su tiempo, sea buena o mala, mostrándola de un modo inédito y fascinante”.

Viajó a México donde residió durante un tiempo con una de sus amantes. Allí empezó a trabajar los desnudos, paisajes costumbristas y los objetos de arte popular. Y no solamente a la arquitectura también trabaja los objetos como método de representación. Durante más de una semana estuvo en el baño de su casa fotografiando el retrete. Weston pensaba y quería demostrar que “la forma sigue a la función” Consiguió una imagen fuera de toda connotación escatológica o humorística. Encontró la belleza en sus formas, gracias a la función que tenía. Diego de Rivera al ver la fotografía le dijo que nunca en su vida había visto una foto tan bella.

Regresó a California pero sin su amante. Estar en México le cambió ahora era más vivo, más creativo y más espontáneo al hacer los desnudos. No pedía que posaran, les fotografiaba bailando. De ese modo, las formas que adoptaba el cuerpo eran infinitas, pensaba. En ese momento añadió nuevos objetos a sus repertorio, pero esta vez de la naturaleza. Empezó a fotografiar hortalizas. Le interesaban las formas naturales. Tras las verduras y frutas se sucedieron las conchas y caracolas. Las aislaba, las seccionaba, jugaba con la luz y la sombra para buscar diferentes sensaciones. De las conchas dijeron que eran “puras y perversas”, eróticas y místicas.

 

Viajó al desierto y a Yosemite. La naturaleza terminó por cautivarle. Siempre en la búsqueda de esas formas puras. Perteneció al grupo f.64 junto a Ansel Adams. Ya no solamente eran pedazos naturales aislados en su estudio. Recorrió toda California y gran parte de los Estados Unidos capturando grandes paisajes. Las secuoyas le dejaron enamorado. Aquellos inmensos árboles.

Disfruto más con las cosas ya compuestas que descubro en la naturaleza que con mis más bellas composiciones. Después de todo, seleccionar es otra forma de componer… Edward Weston. 

1 Comment

  1. Nayra dice:

    Muy buen reportaje sobre Weston. En este momento estoy intentando capturar todo lo que puedo de su forma de entender la fotografía…y estas fotos que has añadido me han encantado…Yo me quedo más con su fase de hortalizas y conchas, o la del retrete pero no sólo por la belleza en sí, sino por el planteamiento más allá de la forma. Me parece un fotógrafo y una mente exquisita y engancha tanto que es difícil pasar a otro fotógrafo hasta no haberse empapado al máximo de su particular y tan rico universo. Yo también pienso que hay que ir a México a llenarse de vida…

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