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Amantes que vuelven

“Qué estúpida idea, pero vuelvo de marcha pensando en sexo y me acuerdo de ti. Salvaje, furtivo, divertido, extraordinario, alegre, divertido, liberado, anónimo, desatado, libre… Miro el whatsapp y tu número no está… Pienso: qué ha pasado?! Maldigo. Reflexiono, aún me quedan salidas…. Lo hago? La llamo esta noche? No puedo… No tengo su teléfono. Me acuerdo de esa noche con quesos, vinos y los preservativos incandescentes. Supongo que algo así no se olvida, por muy raro que fuera el final. Follaría contigo. Ahora. Mucho, recordando todo: Gomila, la playa, aquella caseta, ahora… Es raro. Contacta conmigo.”

Resultado de una noche fría de Enero, en plenas fiestas de la ciudad. Noche caliente y húmeda, la de Sant Sebastià, por tradición. Y no por el clima, será que las hogueras y la lluvia provocan pasiones. No recuerdo revetla* sin llegar a casa húmeda, sí, hasta las braguitas. O porque ha llovido demasiado o porque me han excitado. El último que me raptó fue 21.

foguerons amart

Foto: Amart Palma

A los amantes tenemos que cuidarlos. Evidentemente, no todos sirven. Y la pasión es lo que provoca: momentos fantásticos y otros que, quizá, no lo son tanto. Reconozco que el último año he perdido a dos. Escuece, incluso duele. Les echas de menos. No es sencillo encontrar a alguien con el que poder compartir momentos, no solo en la cama. La complicidad de jugar, de charlar, de experimentar… Cuando no hay compromiso, parece que las justificaciones no cuentan. Nos olvidamos que detrás de todo eso hay una persona, con la que te has reído, con la que te has apasionado… Las llamadas desaparecen y las conversaciones se vuelven secas, rancias, asépticas. ¿Dónde está lo que nos hizo cómplices? No hay respuesta, ya que nunca he llegado a formular la pregunta. ¿Para qué?, una vez superada la tristeza y la angustia te das cuenta que no merece la pena hacerla, porque quizá mi percepción de los amantes es otra. Y vuelvo a recordar aquello de “entre bomberos no vayamos a pisarnos las mangueras”.

Consciente de que no soy ejemplo de decoro pero sí que respeto a quién he considerado mi amante, he respondido al mensaje. Igual que quedaré para comer, para que pueda contarme cómo se está desvaneciendo su castillo, sin saber cómo aliviarle, porque el día que no perdió las llaves, ya estaba perdido. La paz no está en una noche (o varias) en vela y salvaje. Porque aquél fin de año abrí la puerta a un juego en el que las reglas quedaron dispersas catando vinos y encontrándonos pasadas las 5 de la madrugada. Y vuelvo a recordar aquello de “entre bomberos no vayamos a pisarnos las mangueras”.

*revetla = vípera de festivo

3 Comments

  1. Gotzon dice:

    Vaya, me ha recordado cosas… bonito texto.

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