Como no ser politicamente correcta en 6 claves

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Como no ser politicamente correcta en 6 claves

Últimamente me pregunto de qué sirven los silencios. Sobre ser politicamente correcta. Todos conocemos eso de “el que calla otorga” y si bien es cierto en muchos casos, en otros lo dudo. Cada vez más. Estoy convencida de que todo lo que no decimos se enquista y puede volverse contra nosotros mismos. Porque hay una diferencia sustancial entre la empatía y el autoritarismo.

Siempre me enseñaron todo aquello de los buenos modales: sentarse bien, mantener las piernas cerradas, no ser una golfa, estarse calladita, dejar el plato limpio, no jugar con las cosas de comer y no pedir nunca nada, (entre muchas otras). Lo de estar callada, nunca pude o que se lo pregunten a mis maestros y profesores, ni bajo el agua he podido dejar de hablar. Lo de mantener las piernas cerradas, en fin… Ser una golfa, jamás lo he sido aunque puedo entender que haya otras opiniones al respecto. Me chifla comer pero hay que saber hasta donde puedes llegar y en lo de no pedir nada… Eso sí que quedó más arraigado.

Está bien y es necesario para la convivencia y el civismo ser correcto. Sueles hacerlo por no herir los sentimientos de alguien, por no entrar en un conflicto incómodo sin necesidad, porque esa persona te importa un carajo, porque no quieres que te cuestionen o simplemente porque ni te va ni te viene. Tantas veces me han echado en cara eso de… “eres tan politicamente correcta” y como me ha molestado que me lo digan. ¿No puedes pensar que simplemente te estoy respetando?

Me maravilla poder descubrir a las personas y ver cómo piensan, cómo reaccionan, cómo viven, como sienten. Es especial, es un regalo que alguien te deje entrar en su vida, sea del modo que sea. El tiempo que permaneceremos juntos ya se verá. Tan importante es saber decir sí, como saber decir que no. Incluso creo que es más necesario eso del – no, gracias.- Cierto es que no resulta nada sencillo llevarlo a la práctica.

politicamente correcta

Sí, claro que he cambiado. Ha pasado el tiempo, pasan los días y me está pasando eso que se  llama vida. Quizás tú no la vivas de la misma manera, ¿y qué? Durante demasiado me he callado muchas cosas. He ido haciendo una pequeña revolución en mi círculo más cercano. En la cama ya no permanece ninguno de los que estaba y  si alguno vuelve, las condiciones serán otras. Me aburre leer tantos artículos en redes sociales de las nuevas madres locas. Mujeres como yo que tienen un hijo y se alienan. ¿Qué está pasando? Me da pena ver a mis chicos perdidos sin saber qué hacer. ¿Quién es responsable? Por un lado nosotras, que queremos poder hacerlo todo y desarrollar todas las facetas que vemos en los medios. Ser princesas, amigas, madres, grandes profesionales, amantes, esposas y golfas. Y por otro… no sé, las circunstancias, ¿la falta de límites? Pues no, no quiero ser todo eso, al menos al mismo tiempo y a la vez. Estoy cansada de callarme y no decirlo por no contrariar a la persona que tengo ante mi. ¿Te has parado a pensar como me he sentido yo cuando me has evaluado bajo tu punto de vista? ¿Has valorado que igual no somos tan diferentes pero que respondemos de otro modo ante los estímulos?

 

1. Mi prioridad no es parir. Espero que me respetes. Y si alguna vez lo hago, mis tetas son solo mías. Mis necesidades como persona y las de mi pareja no son menos importantes que las del pequeño de la casa.

2. Con mi cuerpo hago lo que quiero. No importa con cuántas personas mantenga sexo. El sexo es solo eso y por fortuna tiene muchas capas e intensidades. Sé con quién y cómo hacerlo. Mi persona no cambia aunque seguramente me enriqueceré ya que al relacionarte vives experiencias de todo tipo.

3. Gracias a mis amigas he aprendido mucho sobre lactancia materna, pañales de tela, doulas y baby led weaning. ¿Cuánto sabes tú de lubricantes, juguetes, copas menstruales y clubs de intercambio? Venga, rápido y sin despeinarte.

4. El matrimonio simplemente es una relación contractual entre dos personas que regula diversas condiciones. No es para siempre y se puede modificar siempre. Estoy dispuesta a casarme,  casi lo hice una vez.

5. Nos engañamos con eso de la fidelidad. Demasiados cuentos de hadas, demasiada presión sobre lo que está bien y lo que está mal. Mentiras sobre una fidelidad de pacotilla por miedo a contrariar a nuestra pareja. Primero seámonos fieles a nosotros (que no es fácil) y el resto ya llegará.

6. No te dejes llevar por las apariencias. Si no te molestas en escuchar otras voces no sabrás mucho más de lo que hoy conoces y el mundo es inmenso. No soy la persona que crees.

Vivo más que nunca mi sexualidad, sin tapujos y con palabras. Aunque follo menos que hace 3 años estoy más satisfecha. Día a día me preocupo por conocerme un poco más y por cuidar de los que están a mi alrededor. Con el resto de la humanidad seguiré siendo políticamente correcta.

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